Cambiar de 'es' a 'era'



DIVERGENTE
Veronica Roth · Divergente #1
19€ | Editorial Molino | 464 páginas
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«Eso es la muerte: cambiar de es a era

En el Chicago distópico de Beatrice Prior, la sociedad está dividida en cinco facciones, cada una de ellas dedicada a cultivar una virtud concreta: Verdad (los sinceros), Abnegación (los altruistas), Osadía (los valientes), Cordialidad (los pacíficos) y Erudición (los inteligentes). En una ceremonia anual, todos los chicos de dieciséis años deben decidir a qué facción dedicarán el resto de sus vidas. Beatrice tiene que elegir entre quedarse con su familia... y ser quien realmente es, no puede tener ambas cosas. Así que toma una decisión que sorprenderá a todo el mundo, incluida ella. 
Durante el competitivo proceso de iniciación posterior, Beatrice decide pasar a llamarse Tris e intenta averiguar quiénes son sus verdaderos amigos, y dónde encaja en su vida, enamorarse de un chico que unas veces resulta fascinante y otras veces la exaspera. Sin embargo, Tris también tiene un secreto, un secreto que no ha contado a nadie para no poner su vida en peligro. Cuando descubre un conflicto que amenaza con desbaratar, en apariencia, la perfecta sociedad en la que vive, también averigua que su secreto podría ser la clave para salvar a los que ama o... para acabar muerta.


«Creo en los actos cotidianos de valentía,
en el coraje que impulsa a una persona
a defender a otra.»
DIVERGENTE empieza con una elección. En un mundo en el que la sociedad está dividida en cinco facciones (cinco formas de vida, cinco mentes pensantes; Abnegación, Cordialidad, Erudición, Osadía y Verdad), Beatrice (Tris posteriormente) tiene que tomar una decisión sobre su futuro. ¿Se quedará con sus padres, en abnegación, donde "supuestamente" debería estar, o se "revelerá" contra ello y se trasladará de facción? La respuesta sería sencilla si no fuera porque su prueba de aptitud, como pocos, ha sido inconclusa y, en su caso, eso quiere decir que es abnegada, pero también erudita y osada. Los llaman «divergentes». Tris pronto descubrirá que tendrá que hacer lo posible por ocultar su naturaleza, sobre todo en la facción a la que decide pertenecer. ¿Se equivocaría al derramar su sangre sobre las brasas de osadía?

He de decir que el libro en su conjunto (la evolución de la trama así como de sus personajes) me ha parecido muy cuidado y bien hecho, no como si la autora hubiera dejado las cosas a medias para concentrarse en otras y así no terminando nada. La historia tiene un hilo argumental muy bien estructurado: desde la elección, Tris se enfrenta a la iniciación, que es de lo que trata el primer libro de esta trilogía, básicamente; de cómo sobrevivir a esta nueva facción, pasando por todas sus fases, describiendo (pero sin llegar a un punto cansino) cada escena y, digamos, justificando así el argumento. Y en cuanto a los personajes, deciros que están igual de currados (si no más); cada uno tiene una personalidad totalmente distinta al anterior y, quizá esto sea lo más importante, están terminados; con esto me refiero a que actúan de acuerdo a su personalidad y no a la de otro, que es algo que muchas veces me he encontrado por ahí y que es realmente difícil de evitar en muchas ocasiones. Cuatro tiene una forma de ser curiosa, digna de un psicólogo, pero no es más que un chico que se protege de los demás con su carácter, y no se le puede culpar. Al contrario que él, Christina, es toda simpatía y alegría, la mayor parte del tiempo. Sí, tiene que aprender a callarse la boca (es demasiado veraz), y por eso es que evoluciona, no que cambia. ¿Veis a dónde quiero llegar? Ellos maduran (la mayoría, luego están los matones de turno, como Peter o Molly).

«La facción antes que la sangre.»
Llegados a este punto en el que el libro es tan flowerpower, quería comentar la iniciación que atraviesa Tris que os contaba antes. No he leído cosa más estúpida en mi vida. Teóricamente, en Osadía tienes que probar que eres valiente, que, si no por sangre, mereces estar en la facción por tus ideales, así como tus acciones frente a ella. La teoría estaba muy clara, pero ¿el entrenamiento? Que sea tan duro me ha gustado,  me ha parecido real (para lo que representa la facción), pero había cosas que más bien testaban el grado de estupidez. Si no eres capaz de saltar de un tren en marcha, ¿te quedas sin facción? Si no soportas una paliza, ¿te quedas sin facción? Si te niegas a algo, cualquier cosa, ¿te quedas sin facción? Sí, sí y (adivinad) sí. Además, he echado en falta que alguien explicara un poquillo cómo es la iniciación en las demás facciones (el único comentario respecto a esto es de Christina, que comenta que en Verdad tienen que someterse al suero de la verdad al final). ¿No os preguntáis qué harán en Cordialidad o Abnegación? En Erudición supongo que sería algún tipo de examen, pero ¿en Cordialidad? ¿Qué? ¿Plantar un árbol a ver cuál sobrevive, mientras nos quedamos mirándolo pacíficamente? ¿Y Abnegación? ¿A ver quién aguanta más sin mirarse en un espejo, o quién da más sin recibir nada a cambio?

En cuanto a la narración, Veronica tiene un estilo bastante fresco que suele acelerar la lectura. No tuve problemas en terminarme en un par de días el libro [yo es que soy muy lenta leyendo (y, de hecho, a veces tengo vida propia -sólo a veces-)] y un libro de 400 páginas me dura unos cinco o seis días, depende del enganche).

¡Tonta de mí, no os he hablado de la idea del libro! Ciertamente, me ha resultado fascinante. El género distópico es uno de mis favoritos, sino el que más, y teniendo en cuenta que también llevaba tiempo sin leer nada de esto, cuando empecé DIVERGENTE y vi toda la sociedad que Roth había creado, la división respecto a las virtudes humanas... flipé en colores. Conforme están las cosas en el mundo, sí que veo muy posible este futuro (quiero decir, no veo, por ejemplo, el de Los Juegos del Hambre, aún no estamos tan mal, pero DIVERGENTE me ha hecho creer en la posibilidad de un mundo mejor(?)), así que añado un punto de realismo futurista.

La verdad es que tengo que confesaros que la trama hay veces que me cogea... Primero de todo: ¿en qué momento la historia de quiero y no puedo entre Tris y Cuatro se vuelve tan... estúpida y de niñatos? A veces se me olvida que los protagonistas de hoy en día tienen dieciséis años. Esto, teniendo diecisiete, no pasa; os digo yo que no paaasaaa. Y a quien no me crea, decidme: ¿se comporta Cuatro así? No. ¿Por qué? Dieciocho. DIECIOCHO. Jumm. De segundas: ¿y ese giro al final del libro? Siendo sinceros, esa parte no me ha gustado nada. Todas las distopías se rigen por lo mismo, ¿no? Todo va bien, quizá no tanto, vamos a cambiarlo. Guay, pues la forma de cambiarlo... mediocre. Tercero: ¿por qué hay una producción de la hostia de «divergentes» si son tan extraños e inauditos? Y, por último, una pregunta que lleva días rondándome la cabeza. ¿Cómo tienen que ser en Osadía los tatuajes para que cada dos por tres se estén haciendo uno? ¿Eh?

4 comentarios:

  1. Estos libros me encantan, es una de mis sagas favoritas.
    Un beso

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  2. La trilogía en general me gustó mucho, pero este primer libro hasta que no llegaron los capítulos finales no me terminó de enganchar.

    ¡Un besote!

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  3. El libro en sí me encantó.
    Buena reseña.
    Besitos <3

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  4. Estoy bastante de acuerdo con tu reseña. Lo he terminado hace poco y le he encontrado casi los mismo fallos que tú. La historia de amor entre Tris y Cuatro me parece un poquito floja e infantil y estoy de acuerdo contigo en que si los protagonistas fueran un poquito mayores a lo mejor tendría mas sentimiento y menos tontería. Además el personaje de Cuatro y el de Tris me han parecido muy típicos de saga adolescente: ella, niña del montón, buena que en el fondo es una rebelde y tiene algo que la hace diferente; él, típico chico malo enigmático que luego en el fondo es un buenazo. Bueno tampoco quiero aburrir jajaja en resumen, me ha gustado pero le he visto unos cuantos fallos. Gracias por la reseña, es muy buena.
    Un beso!!

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