Es nuestra mentira y hemos de vivirla



LAS HIJAS DE TARA
Laura Gallego · Autoconclusivo
14'50€ | Minotauro | 320 páginas
Ficha en GoodReads 

«Todos somos parte del mundo, hija. Nosotros somos el mundo. Si dañamos a Tara, nos dañamos a nosotros mismos. No lo olvides nunca. Ten fe en ti misma y no te rindas.»

Kim, una audaz mercenaria, recibe el encargo de robar un androide de la poderosa compañía Nemetech; pero las cosas no salen como había planeado en un principio, y pronto se verá obligada a escapar de las dumas para salvar su vida. En su camino se unirá por necesidad a Keyko, una guerrera de la Orden Mística de las Hijas de Tara, y conocerá a otros personajes que sobreviven como pueden en medio del caos. Este viaje llevará a Kim y sus compañeros a través de los Páramos y Mannawinard hasta el mismo corazón del mundo natural, en busca de respuestas sobre los titánicos poderes enfrentados que dominan sus destinos.

LAS HIJAS DE TARA me ha gustado: está bastante bien hilado (dentro de lo que se plantea) y, como siempre, el estilo de Laura Gallego se me ha hecho muy ameno.

En esta ocasión nos presenta un mundo dividido: por un lado tenemos a los urbanitas, humanos (con o sin ningún implante tecnológico) que viven entre robots y están muy acostumbrados a su presencia; además, temen todo lo que sea 'natural'. Por otro lado están los salvajes, los que en su momento decidieron vivir en la selva de Mannawinard; creyentes de Tara y, algunos afortunados, capaces de utilizar su magia. Entre estos dos grupos estarían los Páramos, habitados por mutantes y deshechos de la civilización de las dumas.

Ilustración de la cubierta completa

En este aspecto he de decir que me ha parecido muy interesante cómo la autora ha unido estos tres mundos tan diferentes, dándole una razón de ser a cada uno y otorgándoles importancia dentro de la trama, en mayor o menor medida.

Sin embargo, he visto algunas cosas en la historia que no me han terminado de gustar o encajar: conforme más avanzaba el libro y más nos acercábamos al final, veía más tramas inconexas y planificadas/escritas a toda prisa. Entiendo que LAS HIJAS DE TARA fue, antes de ser una novela, un guion para una película de animación; pero aún así hay ciertas escenas que se me antojan forzadas y sin mucho sentido para el argumento principal.


La precipitada relación entre Chris y Samira es lo que ha hecho que este libro, que por un momento me estaba entusiasmando, se fuera al traste. En mi opinión era algo que la autora bien podría haberse ahorrado, ya que las pistas que dan sobre su atracción no aportan nada en ningún momento a la trama y, además, Chris no era necesario al final del libro para hacer el ritual de las runas; ya tenían a una candidata perfecta para el puesto, pero no, había que matarla para que el hombre pudiese ocupar su lugar ??? Seguro que al revés eso no hubiese pasado y él se habría salvado con tal de llevar a cabo 'su misión en la vida'.

Algo que sí que he disfrutado ha sido el lenguaje rúnico que ha creado Laura: si algo caracteriza a esta autora es su capacidad de crear mundos bien construidos de la nada, con su idioma y sus costumbres. Es algo que he agradecido, ya que le daba constancia y realidad a un escenario tan peculiar.

Para ir terminando la reseña, quería hablaros de los personajes. Algunos me han parecido francamente bien construidos. Todos en general tienen personalidades muy marcadas y son consecuentes con sus descripciones, pero Kim en especial, una de las dos co-protagonistas de la historia, me ha gustado desde el principio: me ha encantado su personalidad, siempre acorde a lo que conocía de las dumas. Por otra parte, Keyko tampoco me ha defraudado: aun siendo sólo una niña se ha atenido siempre a su personalidad, serena y perspicaz.


Querida Laura: no puedes darme una relación tan bonita entre Kim y Keyko y al final no darme ni siquiera un poco de rollo bollo. Para mí son novias hasta que se mueran.



1 comentario:

  1. ¡Hola! Me alegra ver que lo has disfrutado a pesar de esas pequeñas lagunas, será una de mis próximas lecturas, espero disfrutarlo. Un abrazo.

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